¿Sabes por qué te irritas? ¿Sabías que cuando el corazón descansa, desaparece la competencia? ¿Sueles ser vanaglorioso?¿Te irritas fácilmente? Si quieres profundizar en este tema te invito a leer la Cápsula divina de hoy. 💊
26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
Gálatas 5:26 [RV60]
En Gálatas 5:26 el apóstol Pablo hace una advertencia estratégica, no es un simple consejo moral, sino un diagnóstico espiritual, en el que muestra tres actitudes como vanagloria, irritabilidad y envidia. Estas son señales claras de que la carne está tomando control y no el Espíritu.
La vanagloria: la voz interna que quiere ser más
Muchas personas experimentan una gloria vacía, es decir, no es una gloria verdadera, sino un orgullo que se infla rápido y se desinfla igual de rápido. La gloria vacía es esa que viven personas que mantienen heridad internas no sanadas, necesidades de aprobación, inseguridades profundas y miedo a ser ignorados.
Esto ocurre cuando el corazón no ha encontrado reposo en la identidad en Cristo, busca "sentirse alguien" haciendo que otros se sientan "menos".
Pero, te tengo una buena noticia la gloria que viene de Dios reemplaza la gloria vacía que busca el ego. Lo que Dios dice de ti es más sólido que cualquier aplauso humano.
Irritándonos unos a otros: el choque de egos
El término griego aquí implica provocar, desafiar, como cuando dos personas silenciosamente compiten, rivalizan o se miden. El apóstol Pablo describe este tipo de interacción como el fruto de la carne:
- La persona se irrita porque sienten que no le reconocen.
- Se hiere fácilmente.
- Toma todo personal.
- Guarda resentimientos pequeños que con el tiempo se vuelven muros grandes.
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