Jesús te llama a levantarte de la parálisis


¿Te has apartado de la oración, de la lectura de la Palabra? ¿Hace cuánto tiempo no hablas con Dios? Hoy Dios te habla con poder y ternura, si quieres profundizar en este tema te invito a leer la cápsula divina de hoy.  💊

Jesús sana a un paralítico

  Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.

2  Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.

 3  Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema.

 4  Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?

 5  Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?

 6  Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.

Mateo 9:1-6 [RV60]

A través de este pasaje el Señor nos habla con ternura, Jesús había cruzado al otro lado del lago, regresando a su ciudad. Allí le trajeron un paralítico, un hombre que no podía moverse por sí mismo. Este hombre fue llevado a Jesús por sus amigos quienes creían que al llevarlo era suficiente para ser sano. 

Así como este hombre paralítico muchas personas se encuentran en este estado, se han apartado de la oración, su vida está cada vez más alejada de Dios. Tal vez te identifiques con este paralítico, te has quedado inmóvil y quizás ya no sientas el mismo fuego, la misma fuerza o la misma fe. Hoy Jesús viene a decirte: "Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados"

En este pasaje de la Biblia, antes de Jesús levantar al paralítico de su cama, Jesús sanó su corazón. Esto significa que antes de restaurar su cuerpo, restauró su alma. Porque el mayor milagro no fue que caminara, sino que fue perdonado y reconciliado con Dios.

Dios te está llamando

Dios no te está señalando por haberte apartado; pero sí te está llamando. Él no te dice: "¿por qué dejaste de orar?", sino "Hijo, ten ánimo". El amor de Dios es más grande que tu descuido, su gracia es más fuerte que tu debilidad. Jesús tiene el poder para perdonar tus pecados, para levantarte de tu parálisis espiritual.

"Ten ánimo, hijo" 

Esta frase es una joya espiritual: "Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados" Antes del milagro físico, Jesús sana el corazón herido. El problema pricipal del paralítico no era su cuerpo, sino la culpa y el peso interior que lo mantenían atado. Esto mismo sucede cuando dejamos de buscar a Dios, lo que el enemigo hace es usar la culpa para mantenernos caídos.

Querido amigo y hermano, si sientes que la oración no fluye, que la Palabra de Dios se volvió rutina o silencio, ten en cuenta que: 

Jesús sigue cruzando mares para encontrarte. Él ve tus pensamientos  y los transforma, te llama a levantarte, no para condenarte, sino para restaurate.

¡Dios te bendiga!


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