¿Sabías que hay uniones que detienen tu propósito? ¿Estás unido emocional, laboral o afectivamente a alguien que te aleja de Dios? ¿Sabías que las relaciones más cercanas fortalecen o debilitan tu fe? Si quieres profundizar en este tema te invito a leer la Cápsula divina de hoy. 💊
14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
2 Corintios 6:15 [RV60]
En 2 Corintios 6:15 el apóstol Pablo exhorta: "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos..." Esta instrucción no es una prohibición para alejarte del mundo, sino una invitación amorosa a cuidar los vínculos que moldean tu corazón, decisiones y destino espiritual.
El yugo: una imagen poderosa
En tiempos antiguos, el yugo unía a dos animales para arar la tierra. Si uno era fuerte y el otro débil, o si cada uno caminaba en distinta dirección, el resultado era:
- Terreno mal trabajado.
- Cansancio innecesario.
- Avance desigual.
- Pérdida del propósito.
Esto mismo ocurre cuando unimos nuestra vida en relaciones profundas, sociedad o compromisos del corazón con alguien que no comparte los mismos valores, fe o visión, el caminar se vuelve desgastante y confuso.
¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?
Esta pregunta la hace Pablo, con esto no se refiere a rechazar a quienes no creen, sino a cuidar la alianza con quienes influencian nuestras decisiones. Una persona que vive según Cristo persigue integridad, verdad, obediencia, propósito y amor sacrificial. Pero aquel que no camina bajo estos principios, inevitablemente buscará otros caminos. Así que, cuando se intenta unir ambos caminos, siempre habrá tensión interna.
Luz y tinieblas: dos reinos incompatibles
La luz revela, guía, protege y muestra el camino. En cambio, las tinieblas ocultan, confunden y desvían. Por esta razón, Pablo pregunta: "¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas?" La esencia misma de la luz es disipar las tinieblas, lo que significa, no mezclarse con ellas.
Así que, Dios no busca limitar tus relaciones; sino que busca proteger tu propósito. Dios desea que tus vínculos más cercanos, como amistad, pareja, proyectos y decisiones de vida sean motores de crecimiento espiritual, no cargas que frenen tu llamado.
Ahora que ya sabes que hay uniones que detienen tu propósito no te unas en compromisos profundos con quienes no caminan en la misma dirección espiritual que tú, porque el resultado será desgaste y confusión.
El deseo de Dios es que camines con personas que compartan tu fe, tu visión y tu propósito. No para crear separación, sino para que tu vida avance con fuerza, claridad y paz.
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